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viernes, 6 de agosto de 2010

Scioli y la seguridad

Doblegado, Scioli pide auxilio 

Pablo Morosi


LA PLATA.- La conmoción por la muerte de Isidro doblegó el habitual optimismo del gobernador bonaerense, Daniel Scioli, que tuvo que salir, sin medias tintas, a pedir auxilio a todos los sectores de la sociedad para combatir la inseguridad.
Lo hizo durante un acto, delante de decenas de nuevos funcionarios judiciales, las más altas autoridades del Ministerio de Seguridad de la provincia y las cámaras de TV.
Pidió colaboración e instó a la madurez de la clase política, reconoció la creciente demanda ciudadana y terminó por admitir lo que todos observan: el recrudecimiento de la violencia delictiva y la insuficiencia en la prevención del delito.
"Aquel que tenga un proyecto superador o una idea superadora de lo que se está haciendo, nosotros estamos abiertos, venga de quien venga", dijo Scioli. La invitación pone a prueba a la oposición, que ahora tendrá la posibilidad de exhibir sus propuestas.
La indignación por el nuevo infortunio gestado por la inseguridad incluye sin soslayo a Scioli dentro del círculo de máxima responsabilidad y se suma a una percepción social creciente respecto de la falta de resultados oficiales en esa materia.
Pese al esfuerzo mediático por mostrar mayor operatividad, la inseguridad sigue primera en el ranking de preocupaciones ciudadanas.
En un primer momento, la propuesta de Carlos Stornelli, como ministro del área, apuntó a un endurecimiento de las leyes sobre excarcelaciones y a una reorganización que devolvió a los uniformados la cúpula y el escalafón y una mayor cuota de incidencia en el diseño de los planes de acción. El desgraciado episodio del caso de la familia Pomar profundizó el aislamiento político y mediático de Stornelli y terminó por sellar su suerte.
Reemplazado por Ricardo Casal, nuevamente se pidieron penas más duras y se insistió en pomposos anuncios, algunos de difícil implementación. Por caso, nunca se iniciaron los promocionados patrullajes aéreos por el interior provincial y tampoco se terminó de acordar y poner en marcha un programa para revertir los robos a countries.
Ayer, Scioli dejó una frase llena de interrogantes que exime de otros comentarios: "Estamos en contacto con la familia, que está viviendo una situación sin consuelo. ¿Qué consuelo puede tener? ¿Se imaginan? ¿Qué le puedo decir?". La pregunta es: si no es él, ¿quién entonces?

miércoles, 4 de agosto de 2010

Quienes son los senadores que despiertan sospechas con sus votos?

Formar el quórum, abstenerse en el recinto y hasta firmar un dictamen pueden ser decisiones estratégicas en el Congreso. Después del último recambio parlamentario, la paridad en el Senado puso bajo la lupa los votos de un grupo de legisladores que no termina de alinearse ni con el oficialismo ni con la oposición.
Aunque evite mencionarlos en voz alta, la oposición senala a Carlos Menem (Justicialista - La Rioja), a Roxana Latorre (Santa Fe Federal) y a un puñado de actores de reparto como los senadores que generan suspenso antes de cada sesión.

"Siempre analizo proyecto por proyecto", explicó Latorre ante las acusaciones sobre sus cambios de postura. Ese es el argumento que utilizan la mayoría de los señalados a la hora de explicar sus controvertidos votos.
Mientras las sospechas opositoras se agudizan, el arco no kirchnerista decidió ayer profundizar las acusaciones. "Vamos a señalarlos con nombre y apellido ante los medios", indicó una diputada opositora a lanacion.com sobre los legisladores que son miradas con recelo.
Menem lidera ese grupo. El ex presidente volvió a ganarse el centro de la escena la semana pasada, cuando algunos legisladores opositores lo señalaron como cómplice en la intención del kirchnerismo de implementar un sistema de compra de votos en el Senado.

Sesión preparatoria. Apenas comenzó el período parlamentario, sus aliados del bloque del Peronismo Federal lo contaban entre sus filas, pero con el paso del tiempo su presencia en la Cámara alta estuvo rodeada por un halo de incertidumbre.
En la primera sesión, clave para la distribución del poder en el Senado, la oposición se frustró: no pudo arrebatarle al oficialismo la mayoría en las comisiones por falta de quórum. ¿Quién faltó? Menem, entre otros. La oposición descontaba el voto del riojano.
Tras una semana de especulaciones, Menem cumplió. El 4 de marzo la oposición se quedó con el control en el Senado y el riojano se convirtió en el definitorio voto 37.
En pleno avance contra la designación de Mercedes Marcó del Pont en el Banco Central (BCRA) Latorre y María José Bongiorno (Frente para la Victoria - Río Negro) evitaron el recinto. Sus ausencias le impidieron a la oposición completar el rechazo al pliego de la titular de la entidad, pese a que habían participado una semana antes de la negativa.
El eje de las críticas recayó sobre la senadora santafecina. No era la primera vez que la miraban con desconfianza. En agosto de 2009 se distanció de su principal referente político, Carlos Reutemann, cuando firmó un dictamen de comisión que habilitó al oficialismo a tratar las facultades delegadas al Ejecutivo en el recinto, sin solicitar su tratamiento sobre tablas, lo que hubiera obligado al oficialismo a negociar con la oposición para conseguir el voto de los dos tercios que se necesitan para debatir una iniciativa sin despacho.
Bongiorno desembarcó en el Senado en 2007 como compañera de lista del jefe del kirchnerismo en la Cámara alta, Miguel Angel Pichetto. Tras la derrota electoral del Gobierno en las elecciones legislativas dejó el Frente para la Victoria y hasta se opuso a la ley de medios.
"Estoy sola y tengo miedo". Adriana Bortolozzi (Frente para la Victoria - Formosa) era una desconocida para la mayoría de la opinión pública. Pero el 15 de abril, la senadora pateó el tablero de la especulación parlamentaria.

La formoseña se sentó en su banca ante un recinto desierto. Fue un guiño para la oposición, que no podía reunir el quórum para la modificación a la ley de cheques. "Estoy sola y tengo miedo", dijo, mientras miraba a su alrededor.
En la primera votación de esa tarde agitada, el oficialismo logró aprobar el pliego de Marcó del Pont. Se registraron 35 votos a favor, 34 en contra y una abstención. Fue fundamental para esa victoria oficialista el apoyo de Latorre y la abstención de Menem.
La oposición perdió la batalla por Marcó del Pont, pero logró aprobar la modificación a la ley de cheques. La victoria fue cuestionada por el kirchnerismo, que asegura que para modificar la normativa debía contarse con 37 votos (la mitad más uno). La oposición, con Cobos como presidente del Senado, aprobó la modificación con 35.
¿Por qué la oposición no alcanzó los 37 votos que, en la previa, parecía contar? Ante el imprevisto giro de Bortolozzi, el oficialista Marcelo Guinle (Frente por la Integración - Chubut) y Menem se fueron del recinto sin discutir el proyecto, pese a que se habían comprometido a votar la iniciativa si había quórum, habían indicado desde la oposición.
Horacio Lores (MPN - Neuquén), aliado del Gobierno, llegó a la sesión con una fuerte presión opositora, pero al final anunció su desacuerdo con la iniciativa. Sus votos también están colmados de incógnita para los bloques mayoritarios de la Cámara alta.
En el camino perdieron al oficialista Luis Viana (Frente para la Victoria - Misiones), que se escudó en la polémica interpretación de la mayoría necesaria para aprobar el proyecto para rechazarlo en medio del recinto.
Carlos Verna (Justicialista - La Pampa) también se ganó un lugar en el grupo de legisladores sospechados. A principios de mayo, el oficialismo logró sancionar en el Senado el pago de deuda con reservas de Banco Central con su apoyo. Verna y su coterránea María Higonet (La Pampa - Justicialista) decidieron abandonar su alineamiento con la oposición para favorecer a su provincia. A cambio del apoyo, el Ejecutivo cancelaría los 690 millones de pesos que la Nación le debe a la provincia.
Verna, ex gobernador de La Pampa, no tiene jefe. Comanda un bloque político compuesto, entre otros, por su colega Higonet y por el actual mandatario pampeano Oscar Jorge.

Ausencias por el matrimonio. La sesión en la que se aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo también trajo polémicas. Bongiorno dijo que estaba a favor de la sanción de la norma en Diputados y, después, firmó el dictamen de rechazo al proyecto en el Senado. En el recinto, se abstuvo porque no podía votar por la unión civil.
En la caldeada sesión también la Presidenta se ganó un lugar por una polémica decisión. Invitó a su viaje oficial a China a las senadoras Marina Riofrío (Frente para la Victoria-San Juan) y Ada Iturrez de Cappellini (Frente Cívico-Santiago del Estero), ambas en contra de la iniciativa que apoyaba el oficialismo.
Además del viaje a China con el que fue favorecida Itúrrez de Capellini para no votar en contra del matrimonio homosexual, la intendencia de Villa Ojo de Agua, en manos del esposo de esta senadora, se vio favorecida con un importante aporte monetario de parte del Poder Ejecutivo. La comuna que conduce Rodolfo Capellini habría recibido en los últimos días aportes por cinco millones de pesos para obras públicas.
Pese a la alta exposición pública que enfrentaron los legisladores tras sus polémicas posturas, el tema volvió a las primeras planas con un nuevo intento fallido de la oposición por llevar al recinto el 82% móvil para los jubilados.
Ayer, la senadora Latorre aclaró que votará en contra de la iniciativa del arco no kirchnerista por considerarlo nocivo para la financiación del Estado. La santafecina acusó de "infames" a quienes la acusan por sus votaciones y amenazó con llevarlos a la Justicia. Con el voto de Bongiorno en duda, la oposición decidió apostar a su mayoría en Diputados. La incógnita volverá a despertar en la próxima sesión.

Stress y exceso de horas de trabajo, colectivos en la mira


Colectivos en la mira

Las muertes de un niño de cinco años y un joven motociclista atropellados por colectivos levantaron la polémica en torno a las condiciones de trabajo y los controles en el transporte público.
Las cifras alarman: según datos del gobierno porteño, los choferes están involucrados en más de cuatro choques promedio por día y son los responsables en el 30 por ciento de los decesos ocurridos en siniestros, en el primer semestre de 2010.
En ese contexto, las asociaciones civiles denuncian la impunidad del sistema aunque los organismos oficiales aseguran que se realizan los controles pertinentes. En tanto, los choferes se quejan de que trabajan bajo mucha presión y en precarias condiciones.
Néstor Marcolin, delegado de la línea 60, la misma que protagonizó el trágico accidente de ayer , recordó que las condiciones de trabajo de los choferes son consideradas insalubres. "En nuestra línea fallecieron 23 compañeros en los últimos 3 años. Tenemos muchos problemas de salud".

Marcolin atribuye esta situación al estrés que les provoca el trabajo arriba del colectivo: "Por problemas técnicos cada vez hay menos unidades en la calle. Eso genera presión para el resto, demoras, insultos de pasajeros y mucho nerviosismo". Como ejemplo, relató un serio episodio en el que un compañero suyo fue medicado por un psiquiatra, en la empresa no tuvieron en cuenta su situación médica y lo hicieron trabajar igual.
Desde otra perspectiva, el presidente de Luchemos por la Vida, Alberto José Silveira, vinculó la incidencia de accidentes con la falta de responsabilidad de los choferes: "Está fuera de duda que es un trabajo muy agobiante. Pero ellos también actúan caóticamente en la calle y cosechan lo que siembran: un tránsito caótico. Existe una anarquía por la cual se creen que son los dueños de la calle y que nadie los va a sancionar".
Un informe el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi) confirma esta premisa. "Faltan controles, existen choferes imprudentes y la gran mayoría trabaja bajo presión para que sea redituable el negocio", evaluó el estudio.

Mil horas. Para el delegado de la línea 60, uno de los puntos críticos es el de la cantidad de horas de trabajo. "Nosotros tenemos unos de los recorridos más largos y si damos dos vueltas trabajamos entre 10 y 12 horas", especificó.
Según informó  el titular de la Cámara de Empresarios de Autotransporte de Pasajeros, Daniel Milacci, los colectiveros trabajan entre seis y nueve horas y ganan $5.500 pesos promedio por mes.

Por su parte, el gerente control técnico de la Comisión Nacional Reguladora del Transporte (CNRT), Roberto Domecq, explicó a lanacion.com que los colectiveros deben cumplir ocho horas de trabajo y pueden realizar hasta cuatro horas extras aunque, aseguró, no observa que sea una modalidad habitual de las empresas.
Sin embargo, el chofer Marcolin señaló:"Muchas líneas pagan el horario que dice la planilla, aunque el conductor se retrase en su recorrido. Nadie quiere regalarle horas a la empresa". Esto coincide con el informe del Cesvi. Según el estudio, muchas veces los colectiveros deben realizar su recorrido con excesivo apuro y cuentan con pocos minutos de descanso entre una vuelta y otra.

Capacitación y chequeos médicos. Otros aspectos que despiertan dudas son la capacitación y los controles médicos y psicológicos a los choferes.
"A los conductores no los elegimos nosotros, ni participamos de su capacitación. Los aspirantes provienen de una escuela en la que tienen que realizar un curso de un año, y que es la que otorga choferes a la empresa que los requiere", especificó Millacci.
Los conductores profesionales deben sacar el registro cada dos años y, pasados los 40 años de edad, cada año. Sin embargo, desde Luchemos por la Vida aseguran que esto no necesariamente implica una capacitación adecuada. "Las empresas automotoras tampoco se preocupan por promover la seguridad vial entre sus empleados, ni se desprenden de los choferes que ponen en riesgo la vida de los pasajeros", aseguró Silveira.
En tanto, Domecq especificó que los colectiveros deben cumplir con tres requisitos: tener el registro profesional habilitado, realizar un curso de formación profesional y tener al día la aptitud psicofísica, que incluye diversos estudios clínicos y psicológicos que se realizan cada dos años en los conductores jóvenes y una vez por año, en los mayores de 46.

Responsabilidades por los siniestros. En la mayoría de los casos, los choferes no se hacen responsables por las infracciones de tránsito que cometen. En tanto, ante un accidente, la responsabilidad penal recae sobre el colectivero, paralelamente a lo que ocurra entre el seguro y el damnificado.
Según explicó Milacci, los controladores acumulan infracciones y les hacen llegar a las empresas un expediente con hasta 50 multas. Estos generalmente son apelados por las empresas y el trámite se eterniza en en los juzgados de faltas. "Nosotros proponemos que el chofer sea citado por las faltas que comete, si no, no se ciudan porque no tienen que hacerse responsables", indicó y resaltó su poca capacidad de intervención por la fuerza del gremio de los conductores.
En tanto, sobre los choques, el directivo de la CNRT señaló: "Cuando hay un accidente o cuando la conducta del chofer fue temeraria, consideramos que hubo un cambio en la aptitud psicofisica del chofer, entonces se le vuelve a hacer un examen psicofísico con especial atencion en el perfil psicológico para ver si requiere la suspensión de su licencia", y aclaró que el despido es algo que corre por cuenta de la empresa.
"Es todo un sistema que merece ser revisado. La legislación favorece a las empresas, si se tuvieran que hacer cargo de las infracciones se preocuparían por purificar su plantel. Además es clara la falta de control por parte de las autoridades reguladoras y de la ciudad", dijo Silveira. "Eso hace que los profesionales, que deberian ser el ejemplo de un conductor seguro, sean el ejemplo de transgrsion permanente", concluyó.